– ¡No sirves para nada! ¡Eres una
estúpida! –Juan se levanta de mesa, la toma de los cabellos y la empieza a
golpear salvajemente.
– ¡Yaa por favoor! ¡No me lastimees!
¡Déjaameeee! –con lagrimas en los ojos las suplicas y gritos de dolor son
inevitables, moribunda de numerosos golpes Intenta pararse pero es imposible, sus
fuerzas no dan para más.
La comida servida sobre la mesa ahora
tiñe su vestimenta. Tiene el rostro desfigurado. Una lagrima de sangre recorre
su mejía. Una escena escalofriante observada por sus dos pequeños hijos...
La ventisca es fuerte, anuncia la
tarde y el sol está por ocultarse…

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